jueves, 7 de mayo de 2020

Montaña Rusa de Emociones en Tiempos de Coronavirus

Durante estas semanas estamos asistiendo a una situación nueva extraña y extraordinaria que podría ser comparada a las películas apocalípticas con un guión que casi roza la ciencia ficción.
Muchos son los artículos que analizan las estadísticas de personas infectadas, fallecidas y curadas, intentando transmitir aquella información que nos pueda ayudar a protegernos, pero debemos admitir y aceptar que es una situación incontrolable y desconocida, y que podrá ser generadora de presentes y futuros traumas.
También hemos observado en los medios de comunicación una desregulación generalizada, una irritabilidad constante que explota con facilidad en las redes sociales, donde se ha llegado a leer auténticas barbaridades.
Se está dando difusión a bulos, con dudosa intencionalidad, porque esta situación saca lo mejor de todas/os, pero también lo peor. 
Nos entristecemos y estremecemos al escuchar historias, despedidas y duelos, que se producen de la peor forma posible en soledad. 
Pero no todo es tan desolador ya que al mismo tiempo han surgido movimientos sociales de inmensa gratitud y reconocimiento, que se muestran a través de los aplausos y otras actividades a las 19:00 de la tarde; han aflorado movimientos solidarios y altruistas de ayuda a los/as demás tanto individuales como colectivos y eso nos demuestra, que ante situaciones extremas, las personas podemos mostrar nuestro lado más resiliente y de superación.
Nos llega información de que la tierra se está curando y ha bajado los niveles de contaminación.

¿Habrá un cambio después de esta situación? En nuestras manos está cómo querremos que sea.

Y ahora centrándonos en cómo cada una de nosotras estamos viviendo este acontecimiento, es normal que hayamos pasado por varios estados emocionales, desde encontrarnos en estado de shock o no terminar de entender lo que estaba sucediendo, pasando  incluso con negar la gravedad de la situación y posicionándonos en no hacer caso de las recomendaciones, hasta el punto de llegar a experimentar un gran miedo y la preocupación por nuestra salud o por la de las personas queridas.

Pero ¿Podemos hacer algo?... La respuesta es afirmativa… 
Desde el Servicio Insular de Prevención y Atención Integral a Mujeres y Menores Víctimas de Violencia de Género subvencionado por Instituto Canario de Igualdad del Gobierno de Canarias y Consejería de Gobierno de Igualdad y Participación Ciudadana Cabildo de Gran Canaria, les alentamos a ponernos “una vacuna emocional”, que nos ayude como un paraguas a pasar este chaparrón lo mejor posible.
La clave es buscar espacios y estrategias que nos permitan sentirnos seguras  durante estas semanas que llevamos de confinamiento, y que nos ayude a mantenernos en  un presente regulador.

Tendremos que ser comprensivas y tolerantes con todas estas emociones pues todas y cada una de ellas son totalmente válidas, es decir, que no las hay buenas o malas, positivas o negativas, todas son parte del proceso que estamos viviendo y no es sano reprimirlas o disfrazarlas, están ahí porque quieren ser escuchadas y nos están pidiendo algo. Para poder aceptarlas y afrontar este confinamiento, es importante que  les demos su espacio y siempre será mucho más fácil en compañía, aunque esta sea virtual
Pero #QuedateEnCasa ha afectado especialmente las situaciones de Violencia de Género, estamos asistiendo a cómo el hacinamiento y conflicto que antes vivían mujeres y menores se han agravado con la presencia continua, o los problemas con el  régimen de visitas, lo que hace que a veces escapar o salir de esa situación, se vea complicado, pero es posible, muchos han sido los programas y apoyos extras que se han desarrollado en estos momentos en esta línea, tanto a nivel gubernamental y de las administraciones, como los granitos de arena de la ciudadanía.

En este sentido un compañero durante estos meses va a ser el miedo, con el que tendremos que convivir para seguir viviendo, porque vivir es en sí mismo el sentido de la vida. 

El miedo es, sin duda, una emoción universal. Todas/os hemos vivido esa experiencia y además tiene una función protectora pues nos avisa de un peligro del que tenemos que cuidarnos. El miedo es una valiosísima señal que indica una desproporción entre la amenaza a la que nos enfrentamos y los recursos con que contamos para resolverla.
Pero a veces, si éste es muy intenso puede bloquearnos o no permitirnos seguir funcionando con normalidad
Tenemos que aceptar que está ahí, ser conscientes de que esta emoción va a ser importante para poderla ayudar a que se calme.
Por ello hemos querido aportarles estos recursos que les puedan ayudar a disminuir el estado activado de alarma que podamos estar experimentando en estos momentos.











Muchas gracias por leernos hasta el final, esperamos que estas herramientas te sean útiles ahora y en el futuro. 



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